martes, 26 de abril de 2016

Cuento infantil "La fuente mágica"

LA FUENTE MÁGICA


Érase una vez un bosque encantado habitado por hadas y duendes. Normalmente era un bosque tranquilo, donde sus habitantes vivían en paz y armonía, pero aquella mañana no iba a ser así, alguien parecía estar preocupada. Se trataba del hada Piruleta que iba volando rauda y veloz por el bosque. 

Por el camino se encontró con su amigo el duende Cascabel

-¿Dónde vas tan nerviosa Piruleta?-dijo Cascabel. 

-Voy a la montaña en busca de unas plantas medicinales porque mi abuelita está muy malita. 

-¡Voy contigo! -dijo Cascabel, con voz enérgica- Conozco la montaña y todos sus rincones perfectamente. ¡Juntos encontraremos las plantas para que tu abuelita deje de estar malita!. 

el bosque
Los dos amigos emprendieron juntos el camino hacia la montaña en busca de las plantas que curarán a la abuelita del hada Piruleta. 
Subieron, y subieron, y subieron... hacia lo más alto de la montaña sin darse cuenta que se estaba haciendo de noche. 
Cuando ya todo estaba oscuro, le dijo Piruleta muy asustada a Cascabel -No veo nada, está todo muy oscuro. Deberíamos irnos a casa para volver mañana.

Tras finalizar de decir éstas palabras. La alita del hada Piruleta se enganchó en la rama de un árbol y se le rompió. 

-Ay! ¡Cómo duele! -dijo Piruleta con cara de dolor y preocupación. 
Cascabel le dijo a Piruleta 

-No podemos bajar ahora Piruleta, con esta oscuridad no vamos a encontrar el camino de vuelta y nos vamos a perder. Pronto podremos curar tu alita. No te preocupes. ¡Mira! Ahí hay una cueva. Podemos pasar la noche y por la mañana seguimos buscando las plantas para tu abuelita.

Una vez dentro de la cueva, se sentaron, apoyaron sus cabecitas en el hombro del otro y quedaron profundamente dormidos. 
Cuando amaneció, vieron que todo el interior de la cueva resplandecía con una luz muy brillante que provenía de muy adentro de la cueva. Los dos amigos, con mucha curiosidad, decidieron seguir aquella luz tan maravillosa y se adentraron en lo más profundo de la cueva.

Caminaron y caminaron hasta que finalmente llegaron, muy cansados, a una a una preciosa pradera al aire libre de un color verde intenso repleta de flores de todos los colores. En el centro había una fuente tan preciosa que no podían dejar de contemplarla. El agua que emanaba de la fuente tenía todos los colores del arco iris con destellos de pequeñas estrellas como las que podían ver por las noches en el bosque donde vivían.

Cascabel y Piruleta, asombrados por la fuente de agua con los colores del arco iris, caminaron hacia ella y cansados de tanto caminar, bebieron el agua de la fuente cuando algo inesperado ocurrió. 
-Piruleta ¡mira! ¡tu ala, tu ala! -dijo Cascabel. 
El ala de Piruleta que, la noche anterior se había roto con la rama del árbol, se estaba curando por arte de magia. Alrededor del ala revoloteaban luces de colores y pequeñas estrellitas muy brillantes. 

El hada dejó de sentir dolor. Parecía que su alita estaba curada. Brillaba más que nunca y la aleteaba con soltura. 
Fue entonces cuando se dieron cuenta que el agua de esa fuente era capaz de curar. Pensaron que, si se llevaban un poco de ese agua en una cantimplora, la abuelita de Piruleta dejaría de estar tan malita. 

la cantimplora con el agua mágica
Así hicieron; llenaron la cantimplora, atravesaron de nuevo la cueva y bajaron la montaña lo más rápido que pudieron. 
Cuando llegaron al bosque corrieron hacia la casa-seta de la abuelita del hada Piruleta. 

Estaba en su camita, tan enferma que apenas podía moverse ni hablar. Se acercaron con la cantimplora y mojaron sus labios con el agua mágica. Las luces de colores y las estrellitas brillantes volvieron a surgir, revoloteaban alrededor de la anciana, pero parecía que no estaba haciendo el mismo efecto mágico cuando curaron el alita del Hada Piruleta. 

la casa del hada
Los 2 amigos, Piruleta y Cascabel, muy tristes, se sentaron alrededor de la vieja hada enferma. De repente, la abuelita saltó de la cama de un brinco y comenzó a cantar y a bailar la canción que tanto le gustaba.
¡Magia, estaba curada!.

Cascabel y Piruleta se miraban el uno al otro sorprendidos y muy contentos porque el agua de la fuente mágica, finalmente hizo efecto. Sin dudarlo, se pusieron a cantar y bailar con la abuelita del Hada Piruleta. Tanto ruido hicieron que todos los duendes y hadas del bosque, salieron de sus casas para ver quién cantaba todas esas canciones y reía tanto.

el bosque
Asombrados, veían al duende Cascabel, al hada Piruleta y a su abuela, bailando y cantando. Se unieron a la celebración y la fiesta comenzó. Celebraban que la abuelita por fin estaba curada. 
Tras la fiesta, todo el mundo se preguntaba cual había sido el milagro por el que la abuelita de Piruleta se había curado tan pronto de su enfermedad. Piruleta y Cascabel contaron a todos sus amigos el secreto de la fuente mágica y desde entonces, ningún hada y ningún duende, se pondrían malitos jamás. 

Colorín colorado, este cuento se ha acabado. Colorín colorete por la ventana sale un cohete.

FIN


Cuento inventado por M.G.J. 

25 de Abril de 2016

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